Imma Pérez

Me encantan las personas, los retos, la corresponsabilidad. Cambiar las cosas en la medida de lo posible ya que creo firmemente en la responsabilidad social como estrategia empresarial y como elemento de competitividad.

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7 Ideas para democratizar la RSE

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Según un estudio la Fundación Adecco los conceptos Responsabilidad Social o Sostenibilidad siguen siendo algo lejano para las personas que no se dedican profesionalmente a este ámbito (sólo un 60% saben lo que significa),no conocen el concepto o aún peor: tienen una idea equivocada confundiendo la responsabilidad social con el lavado de cara verde, la filantropía o la acción social. Sin embargo penalizan las marcas que no tienen comportamientos éticos. Más de un 65% de los compradores tienen en cuenta criterios responsables, la cifra aumenta de manera exponencial año tras año.

 Las personas que trabajan en Responsabilidad Social tenemos un gran reto: hacer que se nos entienda y conectar diferentes realidades y tendencias, como parte de un mismo enfoque. Las empresas y la ciudadanía no hablamos en este ámbito el mismo idioma.

Desde más 8 hace años (en este blog y en anteriores, grupos de Linkedin y otras redes sociales) venimos utilizando el término Responsabilidad Social Competitiva. Nos alegra ver que al menos entre las medianas y grandes empresas ya se vincula la RSE a un modelo de gestión empresarial que fomenta la competitividad a la coopetencia más que la competencia.

Por fin ha calado entre el tejido empresarial que la Responsabilidad Social mejora la eficiencia de las empresas, la satisfacción de las plantillas y genera más innovación, haciendo que la organización sea más rentable y  transparente, mejorando la calidad de vida de las personas.  

Durante mucho tiempo hemos hablado de Responsabilidad Social Competitiva (la Responsabilidad Social Empresarial -RSE- genera rentabilidad si se hace bien), pero en mi opinión  ha  sido superada por dos conceptos más avanzados y que son más representativos de hacia donde vamos:  el concepto "Desarrollo Sostenible" especialmente gracias a labor de las Naciones Unidas,empresas referentes en sostenibilidad y entidades, a partir de la firma de los Objetivos de Desarrollo Sostenible ) y el concepto "Valor Compartido" acuñado por Michael Porter y que trabajan especialmente las empresas que apuestan por la economía circular para el aprovechamiento de los residuos con todos sus grupos de interés.

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*Modelo de Desarrollo Sostenible (fuente Wikipedia)

Hoy el enfoque está claro: las empresas deben de alinear su sostenibilidad a los objetivos de negocio buscando el impacto positivo en la sociedad y cuidando los recursos naturales a la vez que la empresa gana en rentabilidad, se desarrolla como organización y permite el desarrollo personal de las personas que se relacionan con ella (personas que trabajan en la organización, clientes, proveedores).

Sin embargo, la Responsabilidad Social sigue siendo percibida como lejana por la ciudadanía,  la pequeñas empresas y autónomos (que no se dediquen específicamente al mundo de la consultoría), piensan que esto corresponde a las grandes empresas. Sigue habiendo un gap para hacer comprender que este planteamiento puede realizarse por parte de todas las organizaciones (también las pequeñas empresas y personas autónomas, administraciones, instituciones educativas) y cualquier persona, aunque no sean millennials, no vivan en grandes ciudades y no estén hiperconectados.

¿Porqué no llega este planteamiento a todo el mundo- si tiene tantas ventajas- y se normaliza con rapidez?

Porque hemos abusado de algo: nos hemos centrado en la forma y no en el fondo.

 

España es uno de los países con más reportes de sostenibilidad de Europa. De hecho es inminente la obligatoriedad de los reportes de sostenibilidad para empresas con más de 500 trabajadores y 40 millones de facturación en la U.E. en los ámbitos social, medioambiental y de corrupción pero no debemos quedarnos aquí. Además de reportar debemos pensar en red, y por mucho que digamos, queda mucho que hacer por parte de empresas y gobiernos en RSE.

Por otra parte,  la gran mayoría de las personas que no formen parte de esta empresa no se lee esta información, en parte porque es larga, la encuentran aburrida, farragosa y "no va con ellos"(una muestra de palabras que no conectan son: materialidad, stakeholders, enfoque holístico, greenwashing entre otras muchas). Yo soy la primera persona que utilizo esta jerga aunque procuro no hacerlo en exceso. Parece que cuanto más compleja es la palabra más interesante es el planteamiento, pero lo que quizá se nos olvida es que estamos hablando en muchas ocasiones a las mismas personas en los mismos círculos limitando la democratización de la RSE, promoviendo cierta miopía y autocomplacencia.

Si hacemos autocrítica, -en mi opinión - hay "gurús", que utilizan su "expertise" para hacer conferencias interesantísimas (con libro incluido) pero que en ocasiones no practican la RSE con acciones medibles, con resultados objetivos. Me he encontrado,con casos de doble moral o que se suman porque le ven la oportunidad cortoplacista de negocio como en su momento fue la calidad, la prevención de riesgos laborales, el coaching y la innovación. El valor se supone, pero no siempre está. 

¿Queremos una RSE "antes muerta que sencilla"?

Más vale desdramatizar y echarle humor. Creo que queda mucho y estimulante camino por recorrer en este ámbito. La RSE está más viva que nunca, pero es necesario dar un paso adelante. Muchas de las personas que nos dedicamos a esto creemos en los océanos azules, en hacer crecer más allá de las barreras para hacer nuestro mundo (el de la RSE) más grande e  inexplorado que ofrece muchas oportunidades, en normalizar y hacer pedagogía compartiendo la información, en promover la acción implicando a los grupos de interés pero sin perder de vista la misión (el objetivo principal) de la organización. Hay que saber cómo hacerlo y no es fácil. Aunque nos impacta lo que vemos y no nos gusta, por lo que pasa en la red, como se observa en la tendencia creciente de la compra responsable, sin embargo el no tener más información clarificadora dificulta el proceso de normalización.

Personalmente, estoy muy a favor de que haya más profesionales de la RSE (es un excelente síntoma) pero debemos de reflexionar porqué nos dedicamos a esta profesión. Es decir, cual es nuestro propósito: hacer que la RSE sea algo normalizado, para que  se integre de manera natural en todo lo que hacemos, conscientemente. 

¿Cómo podemos democratizar la RSE?

En primer lugar, creo que todo el mundo puede hacerlo si se lo propone. Se necesita interés real y correr la voz pero es un camino de aprendizaje permanente donde nadie es experto. No es algo acotado a las multinacionales de gran consumo: de hecho sólo se normalizará este proceso si las pequeñas empresas que empiezan o se han consolidado, autónomos, personas asalariadas o futuros emprendedores incorporan esta perspectiva desde el momento 0: porque contamos con diferentes realidades en nuestro día a día (no hay una línea divisoria entre el trabajo, los amigos y nuestros familiares), y  eso a veces a las empresas y a la administración se les olvida. Aprovechémoslo!

Aquí tenemos 7 ideas para hacer que la RSE sea algo cada vez más habitual en nuestra vida:

1. Honestidad en todo lo que hacemos. Sigue habiendo bastante lavado de cara aunque sea de manera involuntaria: seguimos sin mostrar demasiado lo que nos falta por hacer, por mejorar, los retos no conseguidos. Es importante reconocer (cuanto antes) lo que no funciona, comprometernos y tomar acciones para mejorarlo. Como lo diría un viejo dicho "hechos son amores y no buenas razones".

2.  Tomar partido: el grupo de interés más importante para una organización son las personas que trabajan en ella y para tu futura organización -si estás pensando en emprender o cambiar de trabajo, también-. ¿Hacemos suficiente comunicación interna para dar a conocer cómo nuestra política de RSE? Con suerte hay una persona o Dirección de RSE en nuestra organización, pero ¿la vemos como una área "friki" vinculada con temas medioambientales o sociales? ¿Nos interesamos por su trabajo e incorporamos la RSE en nuestro día a día en los diferentes ámbitos de la empresa o queda estupenda en una memoria corporativa y poco más? Promovemos la experimentación y la escucha activa con nuestros grupos de interés para mejorar?¿Salimos fuera de nuestra zona de confort?

3. Implicar a nuestra cadena de valor. Sí, hablamos de  otra vez de valor compartido, de ser capaces de mirar hacia adelante con los grupos de interés con los que trabajamos más estrechamente y dejar atrás el "si funciona no lo toques" porque quizá funcionó ayer o funciona hoy pero debemos estar preparados para las necesidades de mañana (a Nokia me remito, y era una empresa que me encantaba). La Responsabilidad Social y la Innovación tienen un vínculo indivisible, pero quizá nuestro problema es que aún nos resistimos a innovar en red con nuestros proveedores, clientes, plantilla, comunidad, otras empresas... no vaya  a ser que perdamos parte del protagonismo. Recordemos el proverbio africano "si quieres ir rápido, ve sólo, si quieres llegar lejos, ve acompañado".

Quizá aquí tenemos la clave: ¿estamos dispuestos a ir acompañados? ¿Tenemos la mirada en el 2030 tal como marca el Acuerdo de París del año pasado o sólo en los resultados del ejercicio del año que viene? Seguro que la #COP22 determinará acciones que nos afectarán más pronto de lo que nos pensamos en nuestra cotidianidad.

4. Comunicar de manera que nos entienda cualquier persona, más allá de las empresas que ya están convencidas y que apuestan por este modelo de gestión. Buscar la sencillez para implicar, para promover, para fomentar el conocimiento y que surjan nuevas ideas de mejora. Hacer pedagogía. Si actualmente más de un 65% de las personas ya compran de manera responsable ¿porqué no les suena el concepto RSE?

Por otra parte, comunicar la RSE no significa hablar siempre de las maravillas de una organización y obviar otros aspectos mejorables (ya no hablo de mentir). ¿Cuántas empresas hablan antes de una crisis de reputación de lo que no les ha funcionado o que tienen que mejorar, fuera de la página 60 de un informe de sostenibilidad? Pocas.

5. Ser sociales, compartir nuestro conocimiento con otras empresas, con nuestra comunidad, con otras personas aunque no le saquemos partido a corto plazo. La credibilidad es esencial para generar confianza y la confianza genera innovación mediante la creación de oportunidades por la escucha activa.

6. Tener pasión. Según algunos estudios las personas que nos identificamos con la sostenibilidad, la responsabilidad social, somos "aburridos" y políticamente correctos. En los tiempos que corren.... más bien creo que es lo contrario, no nos conformamos aunque no solemos ir asociados a la estridencia , sino que nos dedicamos a promover la RSE mediante el día a día, el ejemplo y la coherencia. No se hace ruido.

7. Tener paciencia y optimismo. Esto va para largo, los cambios políticos en diferentes países en contra de la sostenibilidad, los intereses particulares de los lobbies.... hay muchos factores que dificultan que la sostenibilidad sea algo cotidiano . Pero no olvidemos una cosa: Internet lo ha cambiado todo desde bastantes años  y permite acceder y conocer de primera mano todo lo que pasa y tú estás ahí para conversar y decidir qué compras y porqué. Las empresas que tienen más éxito y más credibilidad de los consumidores y el talento (ese que dicen que escasea y que es tan preciado en las organizaciones avanzadas) son las que anteponen su propósito (porqué lo hago) a su misión (que soy y qué hago).  

 

Tenemos el derecho y la obligación (si queremos que lo vean futuras generaciones) de actuar para hacer un mundo mejor y más sostenible, en nuestro entorno laboral, familiar, amigos... y eso sólo se puede conseguir con una Responsabilidad Social normalizada, democrática, que se integra en cada gesto que hacemos porque nos define y nos hace más auténticos, más humanos, más nosotros. 

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